Mucha gente en nuestro país (y en todos
los países, tal vez) piensa que trabajar es igual a sufrir.
Mis padres, sin ir más lejos, no
identifican el trabajo con algo que pueda hacerte feliz, para ellos trabajar es
que te paguen y tengas contrato y Seguridad Social. A partir de ahí, da igual
que no te guste, mientras sea algo “bueno”.
Es lógico y entendible, porque vivieron
otra época en la que el propósito último de la vida (el sueño americano
adaptado a nuestros terrenos) era llegar a ser alguien de provecho -o
mejor dicho, que sus hijos llegaran a serlo-, y más importante aún, era
posible. Por este motivo, si de pronto alguien les habla en términos de:
“quiero dedicarme al trabajo de mis sueños” pensarán automáticamente que esa
persona tiene poco sentido común y que no va a llegar a nada en la vida.
Este concepto arcaico del trabajo, ahora
más que nunca, tiene que cambiar. Nos han educado para que lleguemos lejos; no
hace mucho, a los niños nos hacían creer que tener una carrera universitaria
equivalía a tener un buen puesto y sueldo. Todo eso de que la Formación
Profesional tiene más salidas no fue más que una concepción posterior, y
desfasada a velocidad de vértigo, que nos trajo la experiencia. De repente, ni
siquiera la FP facilita las cosas. Ahora que, directamente, no hay trabajo (o
eso dicen), ¿qué nos queda?
La frase “persigue tus sueños” está tan
manida que ya da un poco de asquito. A mí me da mucho.
Pero es la perspectiva desde la que la
estamos enfocando lo que hay que cambiar. No puedes motivar a alguien para que
persiga sus sueños como te motiva un manual de autoayuda o un curso del INEM.
No puedes alentar a perseguir unos sueños irreales a quien no tiene talento ni
visión para alcanzarlos.
Debemos ser realistas. Pero he aquí otro
fallo común, realistas no es dejarnos llevar por la realidad, porque eso ya
sabemos que no trae más que pesimismo. Ser realistas es saber pensar y
planificar cómo vamos a proceder.
¿Qué vamos a hacer? Vamos a dedicarnos a
lo que nos gusta y que sabemos que podemos hacer, eso para lo que tenemos
talento y conocimientos. Si no tienes talento, no flipes y busca algo para lo
que sí lo tengas. Si te faltan algunos conocimientos en la materia, busca
tutoriales o apúntate a cursos, hay muchos gratuitos y online, no tienes excusa
posible. Los “grandes títulos” no siempre sirven para grandes cosas, pero los
pequeños a veces sí, y si no, al menos no has perdido mucho tiempo ni dinero, y
encima ya sabes hacer algo más, que siempre viene bien.
Si les hablas de “cumplir tus sueños” a
los que solo contemplan “ser alguien de provecho” como salida, te dirán que te
pongas a buscar trabajo de una vez y te hundirán todas tus ilusiones sin
fundamento.
Antes de nada, asegúrate de que quien
pretende hundir tus ilusiones es alguien “entendido” en el tema al que quieres
dedicarte. Si no es así, ya sabes por dónde te puedes pasar sus opiniones. Si
es alguien “entendido” quien te hace la crítica, pídele consejo, ya que te
critica que se moje a ver cómo lo haría él/ella.
Después, tendremos que encontrar el
fundamento. La base sobre la que empezaremos a trabajar. Debemos aprender a
poner en práctica todo lo que sea necesario, incluso lo que no sea necesario
pero nos ayude a destacar, a ser diferentes ante nuestra competencia. Tenemos
que hacer contactos, conocer gente que se dedique a lo mismo y a quien le
puedan interesar nuestros servicios: en cursos, en foros, en lo que sea.
Tenemos que aprender de los que ya saben y, si es posible, tenerles de aliados
o compañeros.
Y, muy importante, tenemos que hablar de
lo que estamos haciendo, nosotros lo sabemos pero los demás no son adivinos y
no van a contar con nosotros para encargarnos su web, por poner un ejemplo, si
no saben que sabemos hacer webs. Spread the Word!
Creo que hay demasiado pesimismo a nuestro
alrededor respecto al futuro. Con la excusa de la crisis, de que no hay
trabajo, la gente está dejando de hacer cosas, en lugar de hacer más. No
comparto esta forma de ver la realidad en absoluto. Yo he pasado por
situaciones difíciles, como todo el mundo, sin que tuviera nada que ver la
crisis, y no he dejado de hacer cosas ni un solo momento. Dejar de hacer cosas
es rendirse, es morir. Mal.
Con hacer cosas no me refiero a salir y
gastar dinero, sino a seguir aprendiendo, seguir buscando, conocer gente, leer
libros y webs… No parar. Si quieres hacer algo de verdad, por qué vas a parar.
Vamos a demostrarnos a nosotros mismos que
podemos vivir de eso que nos gusta y sabemos hacer, así que tenemos que poner
toda la carne en el asador. No basta con planear y hablar de ello. Hay que informarse bien, pero luego hay que ponerse
manos a la obra.
Trabajar gratis para algunos es un
deshonor, pero a ver, ¿en qué mundo vives, hijo mío? No te digo que vayas a
trabajar gratis un año, lógico, pero qué te cuesta unos meses y que a cambio
tengas experiencia y algo que enseñar para la próxima. Está muy bien eso de que
no es lícito, que hay que reivindicar el sueldo y el contrato... muy bien, muy
bonito, pero esto es lo que hay, y a veces un pequeño dolor hoy, implica un
gran placer mañana, como decía Epicuro. Tenemos que mirar las cosas con
perspectiva, no solo hacia atrás, sino también hacia adelante.
Yo creo que lo que más falta ahora mismo
en este país no es trabajo, sino voluntad.
¡Vamos,
hombre, ya!




